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28 ene. 2014

Menudo Chef: Mi Primera Tarta

El que la visión de estas tartas no os haga ir corriendo a por el delantal, tiene su explicación: Están hechas por mis "Menudo Chef" particulares. Si os digo que fueron elaboradas según las enseñanzas de Juan Carlos Clemente, actual Asesor de Cocina de los Hoteles 5*Lujo de la cadena Iberostar, quizás decidáis seguir leyendo y os aventuréis a probar. Un secreto: No os arrepentiréis.

Ingredientes

Bizcocho

1 huevo
30gr. de harina
30gr. de azúcar
Mantequilla

Crema Pastelera

200gr. de leche
2 yemas de huevo
20gr. de azúcar
10gr. de maizena
Cáscara de limón
Canela
Vainilla

Para la decoración y el relleno

Almíbar
Nata vegetal montada
Frutas
Virutas de chocolate blanco y negro

Preparación

Para hacer el bizcocho, separamos la clara de la yema y batimos cada uno de ellas por separado con la mitad del azúcar. Con la clara haremos un merengue, y con la yema, batiremos hasta blanquear. Incorporamos la yema al merengue, mezclando con una lengua con un movimiento envolvente, y añadimos la harina.



Untamos un molde pequeño con la mantequilla, espolvoreamos algo de harina y echamos la mezcla. Hornear unos 20' a 180º.

Mientras se hace el bizcocho, preparamos una crema pastelera mezclando la yema con el azúcar. En un cazo, llevamos a ebullición la leche con la cáscara de limón, la canela y la vainilla. Vertemos sobre las yemas y volvemos a poner al fuego sin dejar de batir con varilla. Añadir la maizena diluida en un poco de leche poco a poco, a fuego lento, y dejar hervir hasta que espese. Retirar del fuego y volcar sobre una bandeja para que se enfríe con rapidez.



Por otro lado, preparamos un almíbar diluyendo 50gr. de azúcar en 100gr de agua, y llevándolo a ebullición con una piel de naranja, otra de limón y un palo de canela. Dejar reposar.




Cortamos el bizcocho en 3 partes de forma longitudinal cuando esté frío. Mojar las partes con el almíbar. Montamos la tarta colocando el bizcocho, una capa de crema, otra de bizcocho, una de nata, fruta natural cortada en láminas, y la tapa de bizcocho. Recubrimos toda la tarta con la nata montada ayudados de una espátula pastelera, y decoramos al gusto con la manga, las virutas de chocolate y la fruta.



Más información sobre esta y otras actividades en el espacio Local Lab. ¡Nosotros ya deseamos que llegue la siguiente!





27 ene. 2014

Sabores de Normandía: Berberechos a la Marinera

Un atracón de mejillones me ha llevado a recordar las bondades de la gastronomía normanda con las que tuve ocasión de deleitarme este verano. La Alta Normandía es mundialmente famosa por sus quesos y manzanas, no en vano de allí viene el Camembert, son los primeros productores de sidra del país, y la cuna del calvados. La manzana es el producto mimado de la región, tanto que no sé quién acompaña a quién en un plato de moules à la normande (mejillones a la normanda). Sí, supongo que la manzana acompaña a los mejillones, pero por alguna razón, quizás por la abundancia de marisco fresco en la región, tengo la impresión de que no le dan tanta importancia como yo...

Berberechos, ostras y langosta. Todo en la misma cena. Cocinados por Loli, como la llaman allí, y de la que he tenido la suerte de aprender algunas cosas, pero sobretodo de saborear sus platos. Loli regenta junto con su marido Hervé À l'Orée du Bois, una casa rural con un restaurante excepcional en el que la carta va dictada por los productos frescos que cada semana estén disponibles en los mercados de los alrededores. Si tienes planeado un viaje por la zona, no lo dudes. Un punto perfecto desde el que conocer la región, que además posibilita combinar la campiña con París e incluso Disneyland París por su cercanía (apenas 2 horas en coche). 



Ingredientes
Berberechos frescos
1 echalote
Sal
Mantequilla
Perejil
Pimienta molida
1 vaso de vino blanco

Preparación
Limpiar de arena los berberechos dejándolos en remojo una media hora en agua fría con sal. 
Poner un buen trozo de mantequilla en un caldero que no sea de aluminio. Añadir el vaso de vino blanco, el echalote picado fino, y un buen puñado de perejil también picado. Poner el caldero a fuego lento hasta que el echalote esté bien guisado.
Enjuagar bien los berberechos, retirar el agua, y echarlos en el caldero hasta que estén todos abiertos.
Servirlos calientes, con el jugo de la cocción, y a disfrutar!






23 ene. 2014

Vinos de Altura

Los que ya me conocéis, sabréis a estas alturas de mi afición por elegir vinos en función de las etiquetas. Tengo una máxima que no tiene porqué cumplirse siempre, es un riesgo que he asumido correr, y es que 'Bodega que cuida su presentación, Bodega que cuida sus caldos'.

Si aplicamos esta teoría a los vinos blancos de mi tierra, la rentabilidad de la inversión está asegurada, así que no dudo en lanzarme a nuevos descubrimientos.

Estas fueron las razones por las que esta botella de la que os voy a hablar cayó en mis manos, esas y estas otras que os cuento a continuación. No podía negarme...

Por supuesto que había probado los vinos de Bodegas Viñátigo, una de las más conocidas de nuestra isla. Apuesta segura. Y no podía faltar en mi mesa esta botella con tanta presencia, la que le da la imagen de El Teide, que me habla de fortaleza, y de mis orígenes. Es la imagen majestuosa que veía cada mañana al despertar, día tras día, salvo los días en que ese mar de nubes de la etiqueta lo impedía.Viñas bajo esa nube, como la viña de casa, bajo las nubes alisias. Tiempos en los que mirabas al cielo y las golondrinas nos indicaban qué tal tiempo iba a hacer. Viñas de altura, porque nuestra geografía así lo exige, y da la casualidad de que en casa, el terreno así lo exigía, y a nuestra viña se accedía con una escalera...

¿Se van convenciendo de que detrás de una etiqueta que te habla tanto, no puede haber sino un buen vino?


Entiendo que puedan estar pensando que esto que os relato sea determinante solo para mí, y que no tenga nada que ver con la cata de este vino. Para los más escépticos, aquí les dejo un enlace que os sacará de dudas. 


Nuestro vino conquista también otras alturas, las de la ciudad de los rascacielos, y es una de las recomendaciones de la conocida sumiller Michelle Biscieglia en el Restaurante Blue Hill, y estoy segura de que no lo eligió sólo porque su etiqueta se preste a ese juego de palabras e imágenes (ya le gustaría a la Blue Hill parecerse a nuestro Teide).





19 ene. 2014

Pudding de Manzana y Nueces

He aquí una deliciosa receta con la que aprovechar ese pan duro que se compró de más y nadie comió, o esas manzanas que empiezan a perder su firmeza. Me cuenta mi madre, que su abuela siempre hacía puddings: Necesidades de la época.

Que nadie se resista a hacerla porque es facílisima, y les aseguro que todo el que la pruebe caerá rendido a vuestros pies.



Ingredientes

125gr. de pan duro
350ml. de leche entera
1 rama de canela
1/4 corteza de limón
2 huevos
60gr. de azúcar
1 manzana
Nueces al gusto
Mantequilla para untar el molde

Preparación

Poner a hervir la leche junto con la canela y la corteza de limón. Cuando rompa el hervor, retirar del fuego y mantener tapado unos 20 minutos para que infusione. Mientras, ir partiendo el pan en trozos no muy pequeños. Colocarlos en una fuente y empapar una media hora con la leche. 


Precalentar el horno a 180º y untar con mantequilla el molde o fuente donde vayamos a preparar el pudding. Las cantidades de esta receta vienen a ser las apropiadas para un molde de los rectangulares de bizcochón u otro de volumen equivalente.

Batir los huevos con el azúcar hasta que espumen bien y el azúcar se haya disuelto.

Pelar y cortar en láminas la manzana. Si tenemos otra fruta, también lo podemos hacer con otra, o combinar varias frutas (manzana-plátano es mi favorita).

Retiramos la canela y la cáscara del limón, y rompemos ligeramente el pan con un tenedor, dejando algunos trozos más enteros. Esto hará que al comer el pudding encuentres algunos trocitos más cremosos. Mezclamos con el tenedor en los huevos batidos, añadiendo también la fruta.

Vertemos la mitad de la preparación en el molde, y espolvoreamos con algunas nueces partidas. Echamos la otra mitad y decoramos la superficie con medias nueces.

Horneamos unos 25 minutos o hasta que lo pinchemos y el palillo salga seco.

Y listo, ya tendremos nuestro jugoso pudding, que vale tanto para postre como para desayuno o merienda. Está tan rico recién horneado como frío una vez lo guardamos en nevera. No se arrepentirán...




12 ene. 2014

Naranjas de mi País

Cada mañana mi padre exprimía las naranjas recién cogidas del árbol y nos traía a mi hermana y a mí el zumo a la cama. -'Tómenlo rápido que se le van las vitaminas', nos decía.

Crecí con esas naranjas grandes, de piel gruesa, tan ácidas que me hacían guiñar el ojo, naranjas amarillas, sin pipas...Desde niña y gracias al mantra de mi padre mi mente asoció la vitamina C a esas naranjas. No es por menospreciar a otras, más dulces y anaranjadas, y me atrevo a decir insulsas, ¡pero ninguna como estas! (Como veis no tengo mucho interés en conocer el dato científico, vivo más feliz pensando que es así).



Hace tiempo que no tenemos naranjos, por lo que cada vez que encuentro en el mercado 'Naranjas del País', me lanzo a ellas buscando esos recuerdos de mi infancia. Algunas veces funciona...otras son sólo un quiero y no puedo...

La casualidad hizo que este fin de semana pasara un día con mi padre, haciendo con mis hijos una de las cosas que más me gustaban de niña, ir con él de excursión a la nieve en las contadas ocasiones que eso se puede hacer en Canarias. La casualidad hizo que él me propusiera almorzar donde lo hacíamos en aquellas ocasiones, en el Bar La Tortilla. -'Ya no existe, papá. Ahora tiene otro nombre.' La casualidad hizo que no hubiera donde aparcar, y que decidiéramos un cambio de rumbo. La casualidad nos llevó delante de una venta de esas de toda la vida, y antes de llegar, ya sabía que allí estaban mis naranjas. Sacos y sacos de 8kg. llenos de naranjas rebosantes del aroma que sólo mis naranjas tienen. Ambos nos paramos delante de ellas, y no pudimos resistirnos a llevarnos un saco que compartimos. -'Recién cogidas del árbol', nos dijo la señora. Ninguno de los dos nombró entonces a las naranjas de nuestros recuerdos, pero allí estábamos, los dos atrapados por aquellas...

Esta mañana exprimí su zumo. Sabía que eran ellas, lo confirmé nada más partirlas en dos con el cuchillo, nada más olerlas por dentro, nada más probarlas. Qué orgullosa me sentí de 'súpervitaminar' a mi familia. Ellos no lo supieron, no lo vieron, pero mi pecho estaba tan lleno de orgullo como el de Súper Ratón.



Desconozco qué les da esa acidez. No crean que no he investigado aunque sea un poco sobre variedades de naranja, hay más de 300, aunque son sólo 30 las más comunes. Mis naranjas se encuadrarían en las del grupo navel (se llaman así porque tienen una especie de ombligo), pues cumplen con todas sus características...a excepción de su acidez...Dado que no siempre que pruebo 'Naranjas del País' doy con ellas, debe haber algún otro factor, además de la variedad, que las haga así. Quizás el secreto esté en las tierras de La Orotava, quizás el secreto esté en mi padre...

A partir de ahora, buscaré 'Naranjas de mi País', y recomiendo que cada cual haga lo propio. Busquen las naranjas de su infancia y ya verán como es verdad lo que digo, ninguna otra tiene tantas vitaminas.


1 ene. 2014

Milhoja de Batata, Morcilla y Piquillo

Un plato vistoso, sabroso y muy sencillo, que sirve tanto de plato principal como de entrante para compartir.

Sí, el valor calórico de la morcilla te puede hacer dudar...pero también tiene un alto contenido en fibra y hierro, y la batata y el pimiento del piquillo le aportan a esta receta altas cantidades de vitaminas, ácidos grasos, antioxidantes y más fibra, así que piensa también en los beneficios que nos ofrece y date el capricho!

En este caso la morcilla y la salsa que acompaña al plato es típica de Canarias, pero supongo que será fácilmente trasladable a las morcillas y salsas de otros lugares...

Ingredientes

1 morcilla dulce canaria
1 batata grande
1 tarro pequeño de pimientos del piquillo
1 aro para emplatar

Modo de preparación

Ponemos a cocer la batata sin pelar en abundante agua con sal. El tiempo lo determinará su tamaño, así que iremos pinchando con un tenedor para conocer el punto. Un poco antes de que termine su cocción, podemos ir echando en una sartén la morcilla que habremos sacado de la tripa y desmenuzado. La freiremos unos 4/5 minutos a fuego medio. Reservamos mientras pelamos la batata. 

Cortamos la batata en rodajas de medio dedo de grosor. Colocamos el aro sobre el plato en el que vayamos a servir la milhoja, y ponemos una primera capa de batata. No pasa nada si se deshace un poco o el tamaño de la rodaja no coincide con el del aro: podemos rellenar con otro trozo de batata y prensar un poco lo que se haya deshecho, que al desmoldar quedará perfecto. Ponemos encima una capa de la morcilla recién cocinada, y encima de esta, una capa de pimientos de piquillo abiertos. Repetimos el proceso una segunda vez, prensando un poco cada vez que añadimos una nueva capa.

Desmoldamos y listo!!

Podemos acompañarlo de mojo picón y mojo verde al gusto, y quedará perfecto.